La fotografía más importante del mundo | Bailar Descalzos

La fotografía más importante del mundo



Quizás el tema de ser tan nostálgica y mi obsesión por guardar pequeños “tesoros”, y lo pongo entre comillado porque no se si podrían llamar tesoro a un montoncito de tierra, a cartas que se escribieron antes de que incluso mis padres naciesen o a una hoja “robada” de una tumba de alguien a quien admiro. Pero puede ser el motivo de mi amor a la fotografía, captar, para siempre los momentos efímeros. Congelar el tiempo. Es magia… Y la magia no tiene nada que ver con los momentos controlados, perfectos…

Una de las fotos más mágicas que tengo es una del pie de mi hija recién nacida junto a las estrías que aparecieron en mi cuerpo. Cuando aparecen imperfecciones en nuestro cuerpo no nos damos cuenta que hablan de nuestra vida, nuestra historia. Yo odiaba eso de mi cuerpo y cuando vi esa foto comprendí que eran mis heridas de guerra, mis batallas para y por la vida.

Siempre tiendo a este misticismo y a buscar la magia de todo, pero este pasado año 2018 hemos vivido experiencias que nos han hecho pensar mucho en ello. Teniendo que lidiar con la muerte en varias ocasiones y esa sensación de incredulidad al tener que asumir que alguien se va. Pero también cómo el destino o las casualidades (no me atrevo a decantarme por ninguna opción) hacen de las suyas para que las cosas sucedan de determinadas maneras.

Os queremos hablar de dos historias, que este año nos han marcado… Podríamos contar muchas más, pero creo que estas personas se merecen un homenaje…

Ximo y Fani

A ellos los conocimos por primera vez por Skype, ya que viven en Barcelona. La segunda vez que nos vimos fue en Valencia. Ya sabéis que nos faltan pocas excusas para una cañita o un café con vosotros. Estuvimos bastante tiempo hablando y la verdad es que no hay nada cómo conocerse, profundizar en la vida de las parejas e incluso que vosotros sepáis de las nuestras, pues es cuando se dan esas conexiones que hacen que todo fluya. Yo vengo de una familia complicada así que cuando Ximo me habló de que no tiene padre pude entender muchas cosas más de él, sin que dijese ni una palabra más. Así entendimos porque su abuela materna, Fiu, era tan importante para él.

La madre de Ximo tenía que trabajar, no podía hacerlo todo sola y su abuela le crió como a un hijo. Nos contaron que estaban un poco preocupados porque su abuela estaba mayor y les daba miedo que no llegase a la boda. Sabiendo todo esto les hicimos una propuesta, les dijimos que el día de la preboda podíamos ir un ratito antes para tomar un café con su abuela, conocerla y hacer unas fotos casuales con ella (Lo de casuales nos parecía difícil en este caso, porque nos parecía que iba a quedar super forzado e iba a ser incomodo para ella).

Pero llegó el día y no fue así, estuvimos hablando con Fiu, tomamos café, comimos pastas, vimos fotos antiguas y nos reímos y lloramos por cosas del pasado. La veíamos genial de salud y me alegré muchísimo de haberla conocido así, en privado. Me pareció una mujer tan fuerte, tan luchadora… El tipo de mujer que querría ser yo. Después de tres días nos llamaron diciendo que había muerto. Aún me tiemblan las manos al ver las fotografías que se dieron entre nieto y abuela.  Por eso es tan necesaria la complicidad, porque sin esa confianza, nunca habríamos sabido esa información y no habríamos ido a conocerla. Además Fani y Ximo son maravillosos y estamos deseando volver a Barcelona para verles

 

CARINA Y MATIAS

Con ellos el contacto era más complicado, ya que viven en Cancún, Matías viajaba mucho y tenían tres niños. Conciliación familiar, conciliación de horarios y organizar una boda desde Cancún no es algo fácil. Parece una locura verdad? Pues menudo buen rollo hicimos a base de audios (bendita tecnología para estas cosas). La cosa es que congeniamos muy  bien desde el principio y a mi eso de que los novios vivían en México y que la boda era en Monserrat (Barcelona) en pleno invierno, con esos bosques…. Ese toque Méxicano me perdía, porque en Cataluña nací, ahí están mis raices. Pero en México creo que renací, porque me cambió la vida, cuando vivimos allí.

Bueno, encantados en todos los aspectos con ellos. Pudimos verlos en persona el día antes de la boda, fotografiando cómo decoraban, como Lilart hacía su ramo allí mismo y su corona a lo Frida Khalo en medio de un bosque en diciembre al norte de la península…. Bueno, que la gozamos, eso queda claro. Pero no es ni mucho menos esto lo que esta historia nos deja huella en nosotros. La mamá de Carina, Carmen, falleció hace unos años, aunque estuvo presente junto a otros familiares en el altar de muertos que les hicieron…

Y el padre de Carina, Fritz llevaba unos años enfermo de cáncer. El día de la boda estuvimos con ellos durante los preparativos, un ambiente cálido, familiar, los niños jugando, olor de navidad, pero al padre de Carina apenas lo vimos. Estaba esquivo, cansado, pero aún así tuvimos ocasión de pillarles en momentos entrañables.

Nadie entendía porque habían pensado en esa fecha, con frío, cuando podían casarse en verano o primavera, pero Carina estaba empeñada. Fue transcurriendo la boda, el estaba cansado pero lo dio todo cuando entró su hija al salón y en el baile final junto a Carina y su hermano. Me encantaba fotografiarle. Estaba feliz, verdaderamente feliz. Todos lo estaban.

A los pocos días Carina me escribió. Está vez no se atrevió a uno de nuestros típicos audios, solo nos dijo… Mi padre ha fallecicido, tengo el corazón encogido, pero estoy conforme con lo que ha pasado, siento que mi padre estaba esperándome a despedirse de mi. Si ella hubiera estado en Cancún no habría podido ver a su padre, ni acompañarle en su lecho de muerte.
El la llevó a ella al altar… Ella le acompañó al mundo de los muertos…

Cuando pienso en esto, cuando lo escribo, me tiemblan, las manos. Para nosotros los zapatos de novia, los vestidos de novia, los gemelos del novio… son cosas que pueden estar ahí y pueden tener mucho significado, pero nunca nos olvidemos que cuando nos reunimos con nuestra gente es porque nos amamos. Por que sabemos que la vida pasa, la vida es corta y hay que atesorar cada instante, cada gesto, cada momento, cada mirada de nuestra familia y amigos. Por eso para nosotros lo más importante de la fotografía de Boda es captar un pedacito de esas personas que hacen que vuestra vida valga la pena. Que son esenciales para vosotros. Lo más importante de la fotografía es que os durará para siempre… Y poder recordar a un ser querido tal y como es, es la fotografía más importante del mundo.





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