Ruth y Eloi. Un fiestón de Boda | Bailar Descalzos Fotografía

Ruth y Eloi. Un fiestón de Boda



Lo mejor de ser fotógrafo es que cuando las emociones son tan intensas, cuando cuesta encontrar las palabras, puedes hablar de lo que sientes, de cómo percibes el mundo, de la felicidad, de la tristeza… a través de la cámara, con tus imágenes.

Ahora me pasa un poco eso… Que quiero hablaros de Ruth y Eloi y no se muy bien que decir, pero si veis las fotos de su boda os daréis cuenta que dicen mucho de ellos. Al principio parecen una pareja normal. Un par de enamorados, cómo otros , cómo tantos. Pero cuando empiezas a fijarte, empiezas a sentir lo que te trasmiten, te dejas llevar por las sensaciones… Te das cuentas de la magia que hay detrás.

La suya es una de esas historias que me sorprenden a pesar de su sencillez. Ambos son de un pueblo pequeño, fueron juntos al colegio y se conocen de toda la vida, literalmente. Pero el día de la boda nos enteramos de la verdadera historia de cómo comenzó todo, cuando Eloi leyó sus votos y habló de cómo con 8 años llegó a casa eufórico porque le había preguntado a una niña del pueblo si quería ser su novia y le había dicho que sí. Esa niña era Ruth. Y ahí estaban, tantos años después, compartiendo muchos años y prometiéndose una vida juntos.

Boda en la ermita de Sant Pau

Su día fue una montaña rusa de emociones, risas, sorpresas, lágrimas de felicidad… Creemos que su boda fue un claro reflejo de cómo son y viven las cosas, que la manera en la que vivieron su día es sólo un pequeño ejemplo de su filosofía de vida. Nosotros vimos una pareja entregada a su gente, siempre preocupados de que todos estuvieran bien, de que su familia se sintiese importante y querida, de que sus amigos disfrutasen y riesen cómo si no hubiese mañana.

Ruth, está llena de esa energía que te envuelve allá donde vas. Es estremecedora y empapa a todos con su calidez. Entregada, fuerte, dulce y más bonita por dentro y por fuera de lo que ella misma cree. Eloi, es sorprendente… Al principio parecía muy serio, pero enseguida dejó ver una ternura y una sonrisa sincera que escondía una enorme bondad. Hemos disfrutado verdaderamente viéndoles disfrutar juntos.





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